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miércoles, 4 de julio de 2007

EMPEZAR DE ZERO ( parte 3 )



Zero, trataba de controlarse, de no hacer algo que mas adelante le hiciera daño a el. (No dejarse llevar por esa locura interior, ya antes comentada) no hacer daño a otros o a otras personas, ya que ellos no tenían la culpa de nada en absoluto… puedo agarrarme una chica o tener otra enamorada y... después ¿Qué?.... puedo embriagarme y pasarla bien un rato o días y después ¿que? (Pensó)

Luego de que sus conclusiones se fueron ordenando una a una, llego a una sola determinación, que hiciera lo que hiciera ella ya no retornaría. Y que de toda esta, tonta locura, el único perjudicado y lastimado nuevamente seria el.
Porque, por mas que el sembrara amor, en ese terreno lleno de flores, jamás brotaría una flor para el, y el estaría siempre solo y ella estaría con otro.

Ella, así lo había decidido y el tenia que aceptarlo en silencio, sin quejas ni murmuraciones, sin envidia, sin celebración, sin sonrisa, sin alegría, con ese estigma que llevaría por siempre en la frente y esa frase que cada día borraría sus ganas de amar, esa palabra tan simple pero tan comprometida con la soledad,esa maldición eterna de los que quieren aprender a amar; solo “un amigo nada mas que un amigo” y el eco de esa frase se volvió un esperar de lo imposible.

Con más detenimiento, trato de buscar algo de luz en la oscuridad, pensó en aquellas últimas palabras que le dijo “carita” y le dolió en el fondo de su alma, pensar que a ella, ya no le importe, ni le haya importado su necesitado, atribulado y golpeado corazón enamorado, sintió toda la injusticia del mundo y se sintió el hombre mas triste de este planeta, con toda la tristeza que existía sobre la superficie terrestre buscando un lugar para dormir, escogiendo su corazón, para luego, instalarse dentro de su alma, el no podía hacer absolutamente nada, el gritaba muy fuerte, porque el dolor lo consumía, el hacia señales de desamparo como un naufrago en una isla desierta tratando de llamar la atención, pero nadie le prestaba auxilio, hasta que se cansaba y empezaba a soñar.


Esta es, la razón trascendental por la que zero, estaba hoy día sentado con su pena, enfrente del mar, mirándolo cara acara, retándolo a una pelea justa, eterna y ya vencido, de vez en cuando confesándole su dolor, amargura, tribulación y sobre todo, como fue que desde ese día, empezó su odio al amor.

Y fue así, como zero, se hizo amigo del mar y el mar se hizo su confidente, cada tarde que las olas cansadas llegaban a la orilla a dormir, cada noche, en que el dormía con los ojos quietos, mirando las estrellas mas lejanas, soñando que era un caballito de mar que mordía a la luna, dentro de constelaciones inmensas, donde el contaba sus historia llenas de melancolía, su pena y el viaje que hizo al sol y de cómo día a día se acercaba al fin de sus días.

Las olas, caminan dependiendo del aire, nos miran, se alejan lentamente, quizás las sirenas canten algunas veces las cuatro estaciones de vivaldi, quizás los gritos hagan islas o quizás nunca suceda absolutamente nada, así siempre será la vida cotidiana y normal.
Pero la vida de zero, era como una ola de mar, que recorría los continentes lejanos y que al llegar a esa playa extraña, perdía fuerza y se desvanecía lentamente en la arena, aunque, hoy que contemplo este cielo azul, hermoso, puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que su vida era como ese sol brillante que me mira, que nadie presta atención, porque no es interesante saber porque existe, solo importa sentirlo... Si, zero, era como ese sol que resplandece de día y que luego se apaga por la tarde, como el sol que en un día de verano se lanzo al mar y no volvió a salir nunca más.


-Hay historias, que envuelven la vida, algunas tristes y deprimentes; como aquellas donde uno es el protagonista y las relata sin saber; ¿Por qué? ni ¿para que?
Y uno, empieza a escribir sin prisa, sin pausa sobre una hoja de papel, luego uno espera que se transformen en una frase que nos identifique,luego, que esa hoja de papel, el tiempo logre amarillear, borrando, todo lo escrito, esperarándo con anhelo que junto con lo escrito en esa hoja, el tiempo también borre nuestros malos recuerdos, esos recuerdos, que jamás debieron suceder.


La culminación del sonido, anuncia el final de las voces, la tarde advierte un panorama desolador, la muerte súbita de un corazón, un día sin ninguna sensación, el momento sin sentido para el resto de la humanidad, (total que les importa), también el más significativo y determinante dentro de la vida de zero, comienza su pasos a acelerarse, sabe que al caminar ya no podrá regresar, porque ese camino sin retorno es la partida hacia el final.

La escena se desvanece entre su sombra y el amor, las esperanza se cansa, los minutos de cero segundos invaden el tiempo, no queda nada, la soledad se siente liberada, los versos se leen deformados, en mundos cuadrados, de cuatro estaciones que comienzan con canciones, de mil corazones, entre espacios colores, que pintan nuevas emociones, que roban ficciones, pintando glaciares, borrando desiertos, descubriendo ofrendas entre rayos solares, orando a la noche, rogando ala nada, cantando a la amada , pensando que ella un día volverá, mirando al cielo, buscando consuelo, derramando una lagrima a ojos cerrados, entre mercados de olvidos al cual nunca jamás, el volverá.

Zero y “carita” detenidos en ese recuerdo recién construido, grabado en una escena infausta, dentro de ese espacio efímero del tiempo, donde se miraron ambos sin darse cuenta, donde el juego de las pupilas violento el espacio, destrozando el silencio, para dejar caer una lagrima hacia lo más profundo del corazón…
Zero, en un intento de fuerza interior que pudo más que la fuerza exterior que lo apretaba, pudo salir de ese desprecio y por última vez mirarla detenidamente a sus ojos.
Contemplando el universo, en el cual el quedo perdido, el verde profundo y fastuoso de aquellos ojos que un día lo encerraron en el amor y lo enamoraron...

Esa mirada... esos divinos ojos que antes lo llevaban, por senderos jamás recorridos, lugares donde se escondían las estrellas mas bellas y lejanas del universo, la sonrisa escondida, triste, de una luna oscura bonita y serena, el amanecer que observa mientras la penalidad perduraba, el ocaso anaranjado de un sol templado, que agobiado se rendía, cada tarde frente a dos enamorados, el nacimiento de constelaciones que da vida a nuevas sensaciones, estrellas que se rompen y se esparcen en mil adhesiones que hacen latir al corazón.

Todo era como olas verdes azuladas, que chocaban con rocas calladas y el coro que sonaba y hacia soñar.
Todo su amor, todo ese calor estallaba dentro de su corazón de cartón… solo ella le proporcionaban sentido a su vida… solo ella.

Pero hoy, esos ojos le decían... Adiós… hasta nunca amor.

-Adiós amor…

-Zero, se quedo en silencio sin decir palabra alguna con la mirada hacia el suelo, archivando ese momento para toda su vida y se fue.