sábado, 10 de febrero de 2007

¿HASTA CUANDO CHIQUITA?



¿hasta cuando chiquita?




Eras tu una dulce princesa encerrada en un castillo enorme de paredes altas y sólidas. Te vi una mañana que caminaba, estabas en tu ventana mirando a la nada, tu mirada brillaba como el sol que se alejaba; tus ojos azules reflejaban tristeza desventura congoja, esperanza y sosiego a tu inmaculada soledad. Tu cabello castaño, tus labios pequeños, tu perfil esbelto de diosa griega, tu mentón partido señalando el horizonte y tu mirada infausta se perdían entre los árboles y la maleza. Tu jardín estaba lleno de hermosas flores y pajarillos que trinaban sin parar. Pero tu seguías inconmovible a los sonidos que la naturaleza y la providencia tenían destinado para ese día.

En medio de tantas flores tu rostro era una flor de esperanza, una flor de esas que uno las ve y queda embelesado por su belleza qué opaca cualquier concepto de la estética que se tenga. Yo me detuve a mirarte sin que te percataras; en un rincón grave tu imagen en mi memoria; cuando llegue a mí cuarto fabrique tu holograma y lo traje para que me hiciera compañía en este cubil frió y oscuro que habito.

Así pasaron los días , las semanas, los meses y cada hora te hacías mas dueña de mi. De mis sentimientos , de mi amor. Te evocaba con ternura, con paciencia, con afán, con sorpresa como el que siente un niño cuando va a recibir algún regalo y se pregunta dentro de si ¿qué será?.

Así yo me preguntaba ¿qué será? Toda esta mezcla de sentimientos tiernos que tus recuerdos y tu presencia fabricaban en mi. Cierta mañana me atreví a conversarte y tu no te espantaste de mi presencia; me regalaste el don de tu presencia, por pena o no; pero dirigías, para mi miradas furtivas y diálogos estériles. Todas las mañanas iba a conversar contigo, atravesando espacios y caminando horas, cambie mis andrajos sucios, busque ropa decente, me peinaba a diario y sobretodo por las noches practicaba sonrisas para dibujártelas a la mañana siguiente, porque yo había olvidado esa contracción de mi rostro.




Era los últimos días del verano de ese año, el sol era inclemente y quemaba a rabiar cosa que odio, pero cada mañana me tenias ahí parado en tu jardín. Yo me contentaba con tu sola presencia. Ya no leía, ya no escribía, ya no fantaseaba transportándome a otros mundos, ya no pasaba mis días solo, ya no mendigaba para ser oído. ¿qué extraño poder poseías?.

Por ti era capaz de salir a luchar con dragones, de realizar cruzadas y guerras santas por tu amor. Por ti era capaz de hablar de corrido y soportar tu mirada sin cohibirme, sin sentirme un bicho raro, por ti llegue a sentirme interesante y eso fue un verdadero milagro que tu obraste en mi alma pérfida, en mi apariencia triste.

Pero una tarde cuando el sol se escondía en el llano, cuando el manto gris de la noche empezaba a cubrir la ciudad me dijiste que tu padre te llevaría a Europa a estudiar. Entonces te escribí que te amaba en un poema. Espere por varios días tu respuesta, caminaba por el parque, veía cosas hermosas en cada sitio que pasaba y no podía creer que esos lugares antes me parecían horribles, deshoje flores, contemple nidos de aves, camine por la orilla del mar sin que la tristeza me pudiera atrapar, mire la luna en la noche sin que el viento me pudiera arrancar alguna lagrima, camine impacientemente por la noche y el día, ronde tu castillo una y otra vez.

Tu ambiciosa respuesta llego, una mañana de suave calor y olor a brisa salada. Desde ese día consagrado fuimos enamorados. Tan solo quedaban dos semanas para vivir lo nuestro. Nos vimos a escondidas y entre besos ardientes y carisias furtivas robe tu inocencia por primera vez. Me propusiste huir los dos, vivir en algún barrio lejano, mirando las flores crecer y los días pasar. Yo me negué la felicidad, te dije que no podía escapar, que me faltaban 4 años para sacar mi DNI. Me pediste que me olvide de ti y te marchaste corriendo, yo quede en medio de la estepa como un lobo solitario.

Una noche fui a buscarte decidido a todo, tu saliste hablamos de cosas innecesarias, te sentía extraña y alejada, esquiva y miedosa; entraste a tu castillo con un espérame y me diste la mayor indiferencia que el ser humano puede soportar. Yo te espere una y varias horas, empezó a llover y tu no salías, hasta que uno de tus sirvientes me dijo que me marchara entregándome una carta con una palabra que tu habías escrito, un simple: adiós.

Quise llevarte serenata, quise pedirte que me vuelvas a querer, quise pedirte que no me dejaras, quise tomar tu mano y robarte un beso, quise que el mundo explotara y el mar se saliera, quise que la luna bajase y me llevase en su estela de luz infinita hasta el nunca jamás. Quise convertirme en el galán de tus sueños. pero lo único que alcance a descifrar de todos los jeroglíficos de mi mente fue que seguía estando solo, mientras mis lagrimas con la lluvia se mezclaban y mi tristeza opacaba ala noche.

Llego el día de tu partida, fuiste a buscarme a mi casa, me pediste que nunca te olvide. Yo te prometí todo lo que tu querías escuchar y no pude al ver tu galeón perderse por el horizonte derramar una lagrima. De toda esa pasión desenfrenada que todavía me haces sentir solo a quedado un ser sórdido, oscuro y mas solitario que nunca. Elimine y queme todo los poemas que había escrito para ti, construí una coraza mas dura para que mi enemigo numero uno: el amor, no me vuelva a invadir, construí un castillo en mi cuarto con muros altos y paredes fortificadas. He vuelto a vestirme con mi ropa oscura y polos negros, me e vuelto mas silencioso que nunca, hace mas de un mes que no hablo con nadie. Quizá hasta un día se me olvide el don del habla, a falta de practica. Me e vuelto casi un antisocial. He montado mi caballo y cabalgado hacia donde el sol se junta con el horizonte, chiquita mía si supieras como te extraño.

El frió entra por mi ventana con su halo nauseabundo volviéndome ala realidad. Otra vez a ala realidad. Salgo en silencio dispuesto a vender el articulo que acabe de escribir ayer y que otro firmara como suyo. Una vez afuera nacen las mismas preguntas de siempre: ¿hacia donde voy? ¿escribir para que?¿qué seguirá después de hoy?.

Si tan solo pudiera sacarte de mis recuerdos, si tan solo estuvieras aquí no desperdiciaría las horas en cosas tan inútiles, incendiaria la flama eterna para que la llama de nuestro amor jamás se pueda apagar. No puedo olvidarte. Era quizá tu mirada tierna la que me apreso, era quizá tu sonrisa y el temblor de tus labios cuando nos besamos en la intimidad, eran tantas cosas juntas. Es imposible sacarte de las imágenes grabadas en mi memoria. No se estar sin ti mi dulce chiquita.

-Algún día nos vamos a volver a unir, como antes, ahora déjame que me marche y lo intente a mí manera, sin tu ayuda... tienes que huir de mi, que mi mala estrella no te toque a ti, tu no mereces ser cómplice de mi mala suerte. Naff espérame. Tu vas a estar solito, escribiendo, recordándome; yo tocare tu puerta y tu abrirás y nuestros ojos se encontraran. No abra excusas, no abra reclamos, no abra condiciones... y todo será mejor que ayer. te amare para nunca irme mas. Solo espérame. Yo tocare tu puerta...

¿hasta cuando corazón?.. hasta cuando tus recuerdos me abrumaran apasionada chiquita.