Entradas populares

lunes, 11 de junio de 2007

EMPESAR DE ZERO... (parte 1)


….quiero estar en silencio
Mis ojos cubrir de oscuridad
Empezar de cero y volver a soñar.



1- EL DIA DE VERANO, DONDE EL SOL SE PRECIPITO AL MAR Y NUNCA QUIZO VOLVER A SALIR.


- ¡Tienes una linda sonrisa¡


Oí decir, a aquel personaje de bigotes extraños y largos, que estaba estudiándome lentamente de pies a cabeza, como si yo fuera, su objeto personal o tal vez un bicho raro.
Era un psicólogo anómalo, de esos que usan lentes para creerse intelectuales, hablan con frases extrañas, como para confundir y extraviar aun mas, cumpliendo su única misión, esa de ser simplemente el portero al infierno de la locura.

Este psicólogo, se había graduado para poder examinan y estudiar a los locos y dementes con eso de la introspección y la retrospección, etc.
Ese era su destino o tal ves el no lo haya querido así, total cada loco con su tema.

-Tienes una linda sonrisa y… no entiendo como los chicos como tú se rinden tan rápido y tan fácilmente en esta vida… paso a agregar luego.

Sus ojos, escribieron esa frase, quizás pensando en hacerme reaccionar o quizá demostrando su capacidad de convencimiento, ya que en un descuido suyo, logre observar que su rostro furtivamente sonreía, su rostro envuelto con una malicia muy adentro, como si quisiera demostrarme el lado cordial de la vida y esperando que desistiera de mis ideas.

¿Quién puede ver detrás de esta piel con huesos y poder sentir mi alma fría o mi corazón que se asfixia y que solo quiere que lo dejen tranquilo sin esos embates de falsa ternura y de falso amor?
-Deje de sonreír y pensé con mucha furia contenida muy dentro de mi.


Zero, había recuperado parte de su memoria abandonada en esa insania y desvarió, su mente en blanco, borrada por eso que los doctores llaman tratamiento, había empezado a escribir escenas vividas, como letras que aparecen en el monitor de una computadora, así de una en una.
De esta manera, logro recordar una de las locuras de su amigo naff y por ese recuerdo agradable de un día cualquiera, zero, había sonreído.


Fue un día de verano, donde el tiempo perdía fuerza en su vida y su cuerpo seguía una inercia extraña, que lo llevaba deambulado sin sentido, envuelto en una sombra negra que se desvanecía lentamente, como agujas de un reloj pequeño que caminan en sentido contrario y desaparecen, sin saber el porque o el para que.

Perdido en los territorios de arenas movedizas, muy adentro de los pantanos de su propia mente, extraviado, dando vueltas a sus propias ideas que estaban convertidas en recuerdos vagos, caminando en medio de pensamientos inútiles, con pasos que laceraban su mente, perdiéndose por lugares lejanos e inexistentes.

En medio de todo y en medio de la nada… en ese punto que divide la realidad con la ilusión, en ese vació que nunca se va, pero que llega así de pronto sin avisar, en esa playa extraña larga, solitaria, donde el calor sofocaba reciamente, sobre la orilla callada y serena a la cual llamaban punta hermosa.

Tenía la mirada puesta en el horizonte amarillo, en ese espacio alejado de la realidad, con su rostro atribulado y confundido, inmerso en esa sensación errada, extraña y solitaria, que como siempre pasaba, le obligaba a llevar ese dolor, esa pena, esa amargura…

El sol, nuestro resplandeciente sol, cual faro luminoso e impetuoso, testigo indiferente de desencantos, decepciones, frustraciones, le señalaba y recordaba constantemente su origen.
Pero más que recordarle, lo acusaba de todas las culpas y desgracias que le perseguían.
Toda esa constante de fracasos, ese estigma de infelicidad que como una nube negra de desencantos y sensaciones tristes lo acompañaban desde que tenía uso de la razón, le fueron mostradas como en un juegos de cartas donde el había apostado su vida, teniéndolas todas las de perder.

Todas las cosas; el mar, el sol, la soledad, le traían antiguos recuerdos, que como hojas verdes que se precipitan de un árbol grande, enorme, fuerte, dejando su lugar de origen, cayendo hacia al abismo, sin saber su destino o la ruta de la muerte, así le resonaban una a una.
Y así, caían apresuradamente los recuerdos, uno a uno a su cerebro, todas las desdichas, tristezas, penas, soledades se juntaban para gritarle fuertemente, que su amada ya no volvería y que se había quedado solo, absolutamente solo a pesar de tener tanta gente a su alrededor…

Solo y olvidado, en un rincón del tiempo, en una esquina donde nadie camina, donde no sucede absolutamente nada, donde los ojos son ciegos y las voces son nudos amarrados en el silencio, si te sientas nadie se sentara a tu lado y si caminas nadie te acompañara, aquí no llegan las promesas ni juramentos, aquí solo hay soledad.

-¡Ya no te quiero, no significas nada en mi vida! … solo fuiste un momento de infelicidad, un agarre, un amor aparentado, lo insignificante, lo poco deseable que puede existir. ¡No te quiero! ¡Reentiéndelo¡ ¡Nunca te quise! jamás me fijaría en alguien como tu, entiéndelo de una vez, todo lo que hice fue por…
¡¡Una apuesta¡¡ simplemente una apuesta…

Nunca te ame, te mentí… siempre te mentía….nunca te ame…. No siento nada por ti... no te amo, nunca lo are…

-De verdad…solo fingía y ¿tú?…
-Tú te la creíste.

¡No te amo, Tengo que irme!...
-adiós…