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viernes, 3 de julio de 2009

PATRICIA (leyenda de la soledad escondida tras una estrella)

En tiempo de Dios y de reyes.Un ángel sintió celos de una bella mujer.
Raudo, siniestro vatio sus alas negras rumbo a la tierra.
La encontró y la asesino.

La historia cuenta de un rey sumido en tristeza.
Ascético y desolado, apresó su poca suerte.
Se marcho no dijo adiós, jamás volvió.
Un estandarte de fe dio comienzo a su historia.
De un corazón tangible deseando vivir.
De un niño buscando su libertad.

Entre riquezas de cobre , uso su poder mortal.
Escaló hasta el cielo, se precipito al creerse otro ser.
Gloria, luz, ideal su ambición emanaba.
Dueño de su libertad su sangre ofreció.
Con su espada llena de fuego lidio y gano.
Cada noche, Intento borrar sus ojos tristes
Glacial y siniestra la vida, nunca logró.
Ausente su pación en una broza; su corazón negro.
Infernal antorcha guiando su transitar.

Dolor, rabia encadenaba su piel.
El mal como sombra camina a sus pies.
Hastiado de vivir, hurgar una guerra perdida.
Se sienta sobre la faz de un lago, a morir.
Entabla un pacto, dulce ritual.
Como cada noche a lo lejos una estrella
observando sus ojos radiante luz.

En la oscuridad ella se acerca, le invita a platicar.

Y esa noche.
Ella conversa con el, le dice te quiero, formas parte de mi ser
Vengo buscándote, sacarte de este lugar.
Toma mi vida junto a la tuya, no quiero verte morir.
Toma mi vida, dueño eres de mi nombre.
Toma tu vida, solo eres un hombre.

Mortal senderos sobre tierras lejanas.
Luchado senderos oscuros logra vencer las sombras
Sus ojos reviven, el no quieren morir.
En medio de la tempestad, lóbregos pasos que da.
Vuelve a su hogar.
Mira la luna, sonríe con ella, no quiere morir.
Mira su estrella se siente feliz.


Lejos de ahí una Reyna transita en su infausta alegría.
En el horizonte espera sentada, intuye que el regresara.
La lluvia a lo lejos acicala el cielo de rayos, centellas
Reflejo del mar dibujando la luna a su Reyna.

Su luz ya no esta, desapareció en la devastación de la oscuridad.
Vientos del mar intentando borrar su herida fatal.
Sus ojos brotan lágrimas como
retoño de flores.
De su corazón sopla un vacio,
Alma pérdida, corona de Reyna sin brillo.

Cada mañana, se viste esplendorosa para el alba.
Su pasión rota, solo es señal que nadie pudo amar.
Su alma de niña, se entrego a lo eterno; mortal despertar.

Olvida soñando despierta esa felicidad efímera negada.
Sabe de su destino, que un lugar nunca guardara.
Aun así espera esa luz, una señal, volver a amar.
Al anochecer, sobre el pasto verde se sienta a esperar.

Mira al cielo como un mar busca esa paz.
Cuando el recuerdo toca sus manos
Se pone triste, su alma reposa a llorar
Canta arpegios tristes en silencio.
Sus lágrimas bailan en sus compas.

Un día de luna llena, idónea fuerza voraz.
Cruzo una sonrisa entre nieblas profanas.
El cielo conmovido se apiada de su ser.
Lejos muy remoto, se acerca una luz.
Una estrella que siempre escolta sus noches.
Dos almas juntaran.

Y esa noche…
Ella le habla, le dice; patricia es mi nombre mama.
Voy a tu encuentro, deja de llorar
Tu destino soy yo, tu vida, tu paz.
Tu barco que siempre esperas llegar.
Es mi destino la tierra, no es el cielo mi hogar.
Toma mi vida, no tengas miedo, te quiero mama.
Toma tu vida, toma mi nombre, dame un hogar.

Cuando los reyes un arpegio intentaban crear.
Radiante burla del destino, fulgente pasó al vacio.
Ilusos creyendo que la felicidad no se busca.
Solo es fácil sentarse a esperar.
Vientos de tempestad azotan los sueños fugaces.
Fue una tarde de primavera
La Reyna tropezó en un bosque encantado
Rompió el hechizo y patricia nunca nació.

Antes del encuentro del rey con su Reyna. Un ángel sintió celos de una bella mujer.
Raudo, siniestro vatio sus alas negras rumbo a la tierra.
Antes que naciera la encontró y la asesino.
Patricia murió.
Volvió a ser la estrella de la noche.
Nunca nació.

Solo eres una estrella patricia
Cruel destino te impuso el camino
¿Es o no es tu voluntad?
La tierra no es tu hogar.

Desde aquel día
El rey y la Reyna juraron jamás volverse a juntar.
Presagiaron otro error fatal.
Ambos caminan por el sendero del sol.
Persiguiendo una estrella, perdiendo la fe.
Mientras patricia cada noche, brilla en cielo sobre ellos.
Solo ellos pueden verla, solo yo entenderla.
Entender que el día que patricia murió
Uno de ellos también dejo de existir.
Aunque cada noche ella esta con nosotros tres.

El rey
Fue una noche que el rey decidió volver a luchar sin final.
Cada noche, llora como un niño mirando su estrella.
Cuentan que en las noches al amanecer lamenta su destino.
Triste sin fe, sin patria, sin hogar no quiere volver a soñar.

La Reyna
Perdió la noción de la vida, se congelo en su recuerdo.
Escrito con sangre quedo aquel nombre que nadie quiere recordar.
Mirando al mar, cuenta su historia a las sirenas
En su soledad; Dibuja, pinta, crea arpegios; olvida su dolor.
Pero es su destino ser triste, llorar mirando al cielo.
Alzar sus blancas manos, anhelando tocar su estrella.
Sabe que nadie espera por ella y nadie regresara.


Yo
Me siento parte de tu historia.
No me invitaste pero era nuestro destino juntarnos.
Cierto es que soy solo de condición lastre.
No merezco jugar contigo, soy un desastre.
Debo admitir que parte de mi felicidad se presenta en tu rostro
Y se alejo cuando me quede completamente solo.
Estés donde estés, siempre que observo al cielo
Recuerdo tu nombre,
Patricia.
Buco la estrella que resplandece más fuerte
Porque creo en ti y se que esa estrella eres tu.