lunes, 28 de diciembre de 2009

Encerrando los latidos del corazón.

Sentado en un autobús, pasajero del destino con la cabeza recostada sobre mis manos, mientras observo detrás del vidrio aquellos recuerdos que me aprisionan a medida que me alejo de mi lugar. ¿Infierno o cielo es el camino a donde voy?


Por estas tierras de leyenda:
Vida, paisaje, felicidad.
Camino frio de maldición
Cada paso un temporal
Tus recuerdos; vendaval.

Carretera sin destino efímero;
Transformas lo feo en paisaje
Sutil condición de mi viaje.
Sutil sonrisa en cada dulce pena.
Lejos de casa,
Lejos de mi hogar.

No debo tentar la vuelta atrás.
Si no me acompañas en este camino
Caminar adelante erguido.
Hurgar el destino.
Esgrimir la razón
Observando de reojo el futuro.
Mientras se acerca el pasado.

Contra aquellos hechizos;
Serviré la melancolía como mueca.
Teniendo como condición, razón
Los latidos del corazón.

La soledad ahora es mi abrigo
Cada noche
rezar, abrazar.

Doblegar mis miedos es avanzar.

Nadie escribirá mi libro.
Mi gran libro…
En cada aliento escribire mi destino
Cada página distinta
Voces que enterrar
Lágrimas que olvidar.
Corazón que encerrar.

Destino solitario.
Lleva mi perfume con el viento

Recuérdame.
Al atardecer junto al sol.
Recuérdame
Moriré siendo lo que soy
En este sendero de brisas paganas
Nuestra sangre no olvida
Aun lejos de nuestro mar.

El autobús sigue su curso
Inician a rociar lágrimas las nubes
Con miedo…
De prisa…
Sobre mi destino
siembran espinos

Mi estrellame guía el camino
Siempre al cruzar.


No es tan fácil alejarme de mi lugar
Estar hoy aqui, mañana ya no.
La tristeza lo demuestran mis lágrimas
El silencio esconde mis ganas de llorar.
Pienso en el mar, mi hogar, amigos.
en ti.

No me abandones vida pasajera.
prometeme que regresara mi alma.
Tan solo…
esta noche...
Déjame encerrar los latidos de mi corazón.