miércoles, 26 de mayo de 2010

Cuando la oscuridad no permite ver mi compañía.

Las paredes rasguñan sonidos.
Hablan por mí, por ti.
Voces, resonancias que invocan mi nombre.
Inertes nuestros ojos al avivar la luz.
Mientras a escondidas dejamos:
Múltiplicar las sombras de perpetuidad.
Yo te obligo a rodeame negra noche.
aprietame con todo tus fuerzas...
Pero diime, donde se perdio la luz?


Proyéctame soledad que acaricie.
Muy abajo de alguna luz; tu luz.
Disipame las tonalidades.
Dispensate sin rencor
Sin enojo.
Pero dime, Aun estaras?

Bajo la sutil invocación de luz...
Pierdo mis pasos por inercia
Penumbra extensa y apresurada
Laberinto inmenso al doblar la esquina
Nadie camina junto a mí.
Nada viaja a mi lado.

Imaginar…
Alucinar…
Debatir supuestamente
Pensar que todo va estar bien.
Recuérdenme al salir el sol.
Nada será igual que ayer, hoy.

Llorar…
Observar aquel rincón vacio.
Tenue colores que desvanecen junto a mi.
Dilúyete sombra;
No quiero gimotear.
Nada es real, nunca fue real.
La realidad, hoy será inanidad.

Olvídame…
No me encontrare hoy
Me perderé mañana.
Pasado mañana…
Quizás ya no estaré.

Desvarió mental, nostalgia, insania.
Dialogar con ella en soledad.
Saber que no existe.
Nada fue real.
Mi vida no fue real
Solo obtuve soledad.