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Mostrando entradas de agosto 22, 2010

Cuanto pesa tu adiós

Dímelo otra vez Ronald ¿Cómo esta Ariana?
-puta madre Herbert no te hubiera contado nada… esta bonita, bastante delgada, sigue con el cabello lacio, parece que el tiempo hace mas bellas las cosas en ella.
Esta mas flaca que antes pero mantiene esos imponentes pechos, incluso están mas grandes… si estuvieras con ella seguro serias un recontra cachudo… olvídala Herbert.

-dime te pregunto por mi.
-puta madre Herbert… ya te lo dije: ni te menciono.

Ni te menciono. Cuanto daño pueden hacer estas tres simples palabras. Cuantos sueños puede romper esta respuesta que siempre espere, pero cuando te la dicen entra por tu oído, se estaciona en tu cerebro y explota muy adentro, como mil petardos dejandote todo zonzo, con vergüenza, con ganas de desaparecer, con ganas de no ser el protagonista de esa dulce pena.
Hace tres años que no veo a Ariana y es justamente mi amigo Ronald quien se la vuelve a encontrar y me la vuelve a mencionar. Cuando el olvido se estacionaba en mi ce…

ENTRANDO A LA NOCHE PARA MORIR AL AMANECER

Si alguien viene a mi con la intención de explicarme como funciona esto, le diría, primero soluciona la ecuación de mis pensamientos y luego pretende llenar mi mente de conceptos vacios y sofocantes.







Ambigüedad en mis sueños
Latidos profanos sin sentido.
Relatando cada noche mis ojos sangrantes.
¿Qué une a mi sangre y al negro color?
¿Dónde podre respirar auxilio?
Acaso...
¿Volverá aquel barco que me dejo en esta isla desierta?
Y la pena, la siento conmigo
Y el dolor, muere en mí interior.
Y me ahogo, sin intentar respirar.

Lagrima confusa mirando el océano.
Mar negro donde escupe el alma.
Nació ayer mi odio.
Hoy derrocha vitalidad, fortaleza.
Introspectivo grito sin fuerza.
Lastimero SOS al cielo, esperanza.
No hay paz, no hay inocencia
Solo existe el pecado.

¿Quién mierda soy para gritar?
Jodanse, muéranse, púdranse ¡¡
Llévate ahora mismo tu inocencia
Déjenme si soy culpable del pecado.
Pero el mundo sigue sordo.
Y la vida pesa más que ayer.
Y la pena la siento aquí
Y el dolor muere en mí.

No existe sentido…